Jesucristo, tu amor me hizo libre. JUEVES 10 de Agosto

Filipenses 3:13-14 “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” No regreses al pasado para intentar desenterrar cosas para meditar en ellas; la Biblia dice que olvidemos el pasado y prosigamos adelante en el supremo llamamiento en Cristo; el diablo siempre intentará traer a tu mente retratos viejos para mantenerte en esclavitud de depresión, tristeza o temor, pero si tu mente ha sido renovada con la Palabra de Dios, tú sabes que puedes caminar en victoria, ya no eres esclavo, vives en libertad, porque la Palabra de Dios te dice que eres un hijo de Dios que tiene autoridad. Una mente renovada diariamente con la Palabra de Dios siempre está firme, pero una mente no renovada, llena de malos pensamientos, se debilita y tendrá duda, preocupación, miedo, culpa, condenación, ansiedad.

El día que confesaste a Cristo como tu Salvador y lo invitaste a entrar en tu corazón para que gobernara tu vida, tú te arrepentiste verdaderamente de todos tus pecados, eso significa que decidiste tener un cambio de mente y actitud para alejarte del pecado y comenzar un nuevo estilo de vida donde Cristo es quien te gobierna. La salvación no la podemos obtener a través de buenas obras. Justificación, perdón de pecados, salud y prosperidad son provistas únicamente por la Gracia de Dios, estas no pueden ser ganadas por nuestras obras, pero sí recibidas por nuestra fe. Gracia es, un regalo de Dios, éramos pecadores, estábamos separados de Dios Padre; pero como Él no quiere que nadie se pierda, nos llamó al arrepentimiento, este es el único camino para obtener perdón de pecados y alcanzar la salvación que nos fue dada por nuestro Señor Jesucristo.

No es lo que nosotros hacemos lo que gana el favor de Dios, sino lo que Cristo hizo por nosotros en la Redención, necesitamos mantener nuestros ojos en la obra finalizada de la cruz y no en nuestras propias obras. Sí debemos hacer buenas obras, pero por la gratitud hacia nuestro Padre Dios, por todo lo que nos ha provisto en la redención. Al saber todas estas verdades, sabes que tu pasado ha sido perdonado, ya no debes cargar más con el peso de la culpa, debes proseguir tu carrera extendiéndote a lo que está delante, prosigue a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo. Tú has sido transformado por el amor de Papá Dios que te salvó, muchos se pierden de todos los beneficios de la salvación, por seguir mirando atrás, por seguir atados al pasado, viviendo como si todavía fueran esclavos. No pierdas tu premio, Jesús ya te lo dio, Él es tu mayor premio, recibirlo en tu corazón es tu más grande privilegio. Besitos y abracitos de Papá Dios. “Alfarero” de Evan Craft.

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